01/01/2023
Sunday
14 dic 2024
Dicen que a los españoles les encanta jugar a la lotería incluso más que al fútbol. Esto es cierto; antes de Navidad, las familias compran billetes de lotería con bromas y entusiasmo, discuten y anticipan la emoción del juego. Pero, ¿por qué pasó esto y por qué la lotería de Navidad se llama “El Gordo” y millones de españoles viven con la expectativa del sorteo del 22 de diciembre? Te lo contamos ahora...

La historia de cómo el primer premio de la Lotería de Navidad recibió el nombre de “El Gordo” se remonta al siglo XVIII. Durante esa época, el sorteo de lotería ya había comenzado a popularizarse en España. En 1763, bajo el mandato del ministro de Hacienda, el marqués de Esquilache, España adoptó la "Lotería Real" para recaudar fondos destinados a obras públicas, hospitales y causas piadosas. Sin embargo, no sería hasta 1811 cuando, en plena Guerra de Independencia contra las tropas napoleónicas, las Cortes de Cádiz crearon la "Lotería Nacional de España", un sorteo que fue introducido con la misión de financiar la lucha contra el ejército de Napoleón. Desde entonces, la Lotería de Navidad se celebraría de manera anual.
Ahora bien, aunque este sorteo ya llevaba varios años en funcionamiento, el nombre del primer premio no fue siempre el mismo. Lo que hoy conocemos como “El Gordo” tiene un origen mucho más simpático y ligado al marketing de la época. En el siglo XVIII, para fomentar la venta de boletos, se ideó un personaje popular y carismático, conocido como "El enano afortunado" o "El fanático de la lotería". Este personaje de baja estatura y aspecto regordete vestía un traje compuesto por las propias bolas del sorteo. Era la estrella de las campañas publicitarias y, al igual que el famoso hombre del "rasca y gana" de hoy en día, se utilizaba para transmitir un mensaje de suerte y fortuna.
Las ilustraciones y estampas de este peculiar personaje se distribuyeron por toda España, acompañadas de frases como: "De alegría y de dinero, este enano afortunado, si lo estudias con esmero, te enseñará alborozado de la fortuna el sendero". De esta manera, el enano, con su aspecto bonachón y regordete, se convirtió en un símbolo de la suerte y la prosperidad para todos los jugadores. Y fue entonces cuando la gente, en su afán por asociar al personaje con la buena fortuna, empezó a referirse a él como “El Gordo”. Poco a poco, esa denominación se fue extendiendo hasta convertirse en el nombre oficial para el primer premio del sorteo.
Aunque el personaje del "enano afortunado" fue desapareciendo con el paso del tiempo, el nombre de “El Gordo” permaneció en la memoria colectiva. Hoy en día, este apelativo es sinónimo de suerte y felicidad, asociado no solo al primer premio de la Lotería de Navidad, sino también a las esperanzas de millones de personas que sueñan con cambiar su vida de la noche a la mañana.
No obstante, el origen de la denominación no tiene nada que ver con el tamaño del premio en sí. Aunque en sus inicios el primer premio de la Lotería de Navidad era mucho más modesto, en 1812, el premio de 8.000 reales (aproximadamente 48.000 euros hoy) no era ni de lejos lo que conocemos hoy como “El Gordo”.
Por ejemplo, en 1903 el premio fue de 150.000 pesetas, unos 900.000 euros actuales, ya un incremento notable. Y, en 1987, la cifra se disparó a los 1.000 millones de pesetas (más de 6 millones de euros).


