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La Ruta del Bakalao llega a Alicante: la historia de la juventud musical más polémica de los años 90

24 sept 2026

En Alicante se inaugura una exposición sobre la Ruta Valenciana, una cultura de clubes, música, coches, drogas y noches sin fin que en los años 80 y 90 se convirtió en símbolo de libertad para toda una generación. Para algunos fue la mejor juventud de sus vidas. Para otros, una época peligrosa asociada a accidentes y muertes. Más de treinta años después, la Ruta llega al museo.


Primero fue la música

Antes de convertirse en una historia de excesos, polémicas y accidentes, la Ruta Valenciana fue, sobre todo, música.


A finales de los años 70 y durante los 80 empezaron a crecer alrededor de Valencia clubes que no se parecían demasiado a las discotecas tradicionales. Barraca ya existía antes del gran boom de la Ruta. En 1984 apareció Spook Factory, y poco a poco otros locales fueron formando una especie de mapa nocturno alrededor de la carretera de El Saler.


Allí sonaban Bauhaus, The Sisters of Mercy, Siouxsie and the Banshees, Ministry, Nitzer Ebb, Renegade Soundwave, Underworld y muchas otras bandas que difícilmente ocupaban el centro de las pistas comerciales.


Los DJs valencianos mezclaban post-punk, new beat, industrial, electrónica, techno, EBM, house y sonidos que llegaban de otros puntos de Europa. Fran Lenaers, en Spook Factory, y José Conca, en Chocolate, se convirtieron en figuras fundamentales de aquella nueva cultura musical.

No era simplemente ir a bailar. Era descubrir música que en muchos casos todavía no tenía nombre para el público español.


La noche que podía durar hasta el lunes


Los clubes estaban relativamente cerca unos de otros, a lo largo de unos 30 kilómetros. Eso permitía algo que hoy parece difícil de imaginar: una noche podía empezar en un local, continuar en otro y terminar en un tercero, sin que nadie tuviera demasiada prisa por volver a casa.

Con el tiempo, las sesiones se hicieron cada vez más largas. La Ruta llegó a convertirse en una cultura de noches sin dormir y de desplazamientos constantes entre discotecas.

El famoso concepto de las «72 horas» resume precisamente esa idea de resistencia llevada al extremo. No significa que todo el mundo pasara tres días seguidos de fiesta, pero sí representa la imagen más extrema de aquella época.


A las discotecas valencianas llegaban jóvenes de otras partes de España. Algunos locales podían reunir a miles de personas en una sola noche.


Para muchos de ellos, aquella carretera se convirtió en una especie de territorio propio: música nueva, coches, amigos, libertad y la sensación de que las reglas habituales quedaban fuera de la puerta del club.


Drogas y el precio de la libertad

Pero la historia de la Ruta también tiene una parte mucho más oscura.

A comienzos de los años 90, el consumo de drogas empezó a formar parte cada vez más visible de aquella cultura nocturna. Y las largas noches de fiesta estaban unidas a los desplazamientos en coche entre los diferentes locales.

La Dirección General de Tráfico comenzó a tratar el fenómeno también como un problema de seguridad vial.


Entre enero y agosto de 1992 se registraron 72 accidentes en la carretera VP-1041. En 38 de ellos estaban implicados jóvenes. Hubo 10 muertos, seis de ellos menores de 25 años, y 123 heridos, 74 de ellos jóvenes.


Las cifras muestran la dimensión del problema, pero hay que hacer una precisión importante: estos datos no permiten atribuir todas esas muertes directamente a las drogas o a la Ruta.


Durante esos años también aumentaron los controles policiales y las operaciones contra el consumo y el tráfico de drogas. La Ruta había dejado de ser únicamente una cuestión de música y ocio y empezaba a ocupar cada vez más espacio en las noticias.


Cómo la Ruta se convirtió en un fenómeno televisivo

A principios de los 90, la Ruta ya era demasiado grande para ser ignorada por los medios de comunicación.

La televisión comenzó a convertirla en uno de los grandes fenómenos juveniles del momento. Las imágenes de coches, discotecas llenas, jóvenes agotados y drogas contribuyeron a construir una imagen cada vez más negativa.


La prensa hablaba de accidentes, consumo y violencia. La investigación posterior sobre aquella época ha señalado también cómo los medios simplificaron un fenómeno mucho más complejo.

Porque detrás de la etiqueta «Ruta del Bakalao» había muchas cosas diferentes: una escena musical muy particular, una nueva generación de DJs, clubes innovadores, miles de jóvenes buscando espacios de libertad y, al mismo tiempo, problemas reales relacionados con las drogas y la seguridad vial.

Las dos cosas podían existir al mismo tiempo.


Treinta años después

Hoy, cuando se habla de la Ruta, muchas personas recuerdan primero la música.

Quienes vivieron aquella época hablan de post-punk, new beat, industrial, techno, EBM, house, Madchester y hardcore. También recuerdan la forma de pinchar de los DJs valencianos, que desarrollaron una escena propia y conectada con lo que estaba ocurriendo en otros lugares de Europa.


En 2026, más de treinta años después, aquella cultura vuelve a ser objeto de investigación y también de memoria.


No para convertirla simplemente en una historia de excesos, pero tampoco para borrar la parte más problemática de aquella época.


De la noche al museo

Y quizá ahí está lo más curioso de todo.

Una cultura que nació en clubes, carreteras, aparcamientos y pistas de baile termina ahora dentro de un museo.


El 26 de septiembre, Alicante inaugura Sube — Memorias, fiesta y Ruta valenciana, una exposición dedicada a recuperar aquella época a través de la música, las imágenes, los espacios y los recuerdos de quienes la vivieron.

Más de treinta años después de que la Ruta desapareciera de la vida nocturna valenciana, vuelve a un lugar donde ya nadie tiene que bailar.

Al museo.


Exposición: Sube — Memorias, fiesta y Ruta valenciana

Lugar: Centro Cultural Las Cigarreras

Dirección: C/ San Carlos, 78, 03013 Alicante

Fechas: del 26 de septiembre de 2026 al 23 de enero de 2027

Horario: martes a sábado, de 10:00 a 21:30 h.

Inauguración: 26 de septiembre, a las 12:30 h.

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