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Robots humanoides y la revolución agrícola: dónde está el mundo en 2026

  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura

La agricultura mundial está entrando en una era de robotización profunda. Los robots ya trabajan en campos e invernaderos, y la próxima ola tecnológica son los robots humanoides, capaces de realizar una amplia gama de tareas en entornos diseñados para humanos.

En 2025, las inversiones en robótica humanoide superaron los 12.000 millones de dólares, un 40% más que el año anterior. Ya no se trata de experimentos de laboratorio, sino de una carrera tecnológica global. La empresa Apptronik recaudó 520 millones de dólares, con inversión incluida de John Deere. La startup Figure AI está valorada en aproximadamente 39.000 millones de dólares. Hyundai anunció planes para producir hasta 30.000 humanoides al año para 2028. En China, más de 140 empresas trabajan en robótica, y en 2025 se vendieron más de 10.000 robots humanoides.

En total, entre 250 y 300 empresas desarrollan robótica agrícola en el mundo. De ellas, entre 40 y 60 ya cuentan con ventas comerciales consolidadas. En cuanto a soluciones humanoides específicamente orientadas al sector agrícola, menos de diez compañías trabajan activamente en esta área, lo que indica que la tecnología aún está en una fase temprana.

Estados Unidos: robotización con cifras claras

Estados Unidos lidera la implementación comercial.

Los tractores autónomos de John Deere permiten que un solo operador supervise varias máquinas al mismo tiempo, reduciendo la necesidad de conductores en un 30–50%. En explotaciones de gran escala, esto puede representar un ahorro de decenas de miles de dólares por temporada.

Los robots de deshierbe láser de Carbon Robotics eliminan hasta 200.000 malas hierbas por hora. Sustituyen el trabajo de 8 a 10 trabajadores temporales y reducen el uso de herbicidas entre un 70% y un 90%. Agricultores en California reportan ahorros de 400 a 600 dólares por hectárea en costes de químicos y mano de obra, con una amortización media de 2 a 3 temporadas.

Los robots de FarmWise en horticultura pueden reemplazar entre 6 y 8 trabajadores en tareas de deshierbe, reduciendo los costes laborales entre un 20% y un 40%.

Las razones del liderazgo estadounidense son claras: explotaciones de gran tamaño, altos costes laborales y acceso a capital de riesgo.

Países Bajos: invernaderos automatizados

Los Países Bajos son el centro mundial de la automatización en invernaderos.

El robot Sweeper, desarrollado por Wageningen University & Research, cosecha tomates con una precisión comparable a la humana. En el sector de invernaderos, la automatización permite aumentar la productividad entre un 10% y un 20% gracias al control preciso del microclima y reducir los costes laborales entre un 25% y un 35%. En una explotación de 10 hectáreas, esto puede suponer cientos de miles de euros de ahorro anual.

Japón: robots ante la falta de agricultores

En Japón, la escasez de jóvenes agricultores impulsa la automatización. Los tractores autónomos de Kubota permiten que un operador realice el trabajo que antes requería dos personas. Los robots recolectores de fresas aumentan la eficiencia de la cosecha entre un 15% y un 20% y reducen la dependencia de trabajadores estacionales.

China: velocidad y escala

China avanza a gran velocidad. Más de 140 empresas operan en el sector. En 2025, se vendieron más de 10.000 humanoides. Empresas como Unitree Robotics desarrollan plataformas cada vez más avanzadas.

La producción a gran escala está reduciendo costes y acelerando la adopción tecnológica.

Francia y Suiza: agricultura de precisión

Naïo Technologies desarrolla robots autónomos para viñedos y cultivos hortícolas. Su uso puede reducir hasta un 50% los costes de deshierbe manual y disminuir significativamente la necesidad de productos químicos.

La empresa suiza Ecorobotix desarrolló el sistema de pulverización selectiva ARA, que reduce el uso de químicos hasta en un 70%, disminuyendo gastos y mejorando la sostenibilidad.

Robots humanoides: la próxima etapa

Apptronik desarrolla el humanoide Apollo con inversión de John Deere. Aunque actualmente está orientado a logística e industria, su arquitectura podría adaptarse en el futuro a tareas agrícolas como clasificación, empaquetado, trabajo en invernaderos o apoyo en el manejo de ganado.

La ventaja del humanoide es que puede trabajar en entornos diseñados para humanos sin necesidad de rediseñar infraestructuras.

La evolución prevista es:2024–2026: expansión de robots especializados.2027–2032: primeros humanoides en entornos controlados como invernaderos.Década de 2030: adopción más amplia.

Hyundai planea producir hasta 30.000 humanoides anuales en 2028, lo que podría reducir significativamente los costes.

España: optimismo prudente

En Andalucía y Murcia ya se prueban robots para la recolección de fresas y tomates. Los agricultores españoles se muestran interesados, pero analizan cuidadosamente la rentabilidad.

La opinión más común es clara: si el robot se amortiza en 3 o 4 años y reduce la dependencia de trabajadores temporales, la inversión es justificable.

Un toque de humor

— Compré un robot para quitar malas hierbas.— ¿Funciona bien?— Sí, pero ayer se detuvo en medio del campo… estaba estudiando una mala hierba rara y parecía dispuesto a escribir una tesis doctoral.

Conclusión

La agricultura mundial ya ha entrado en una fase de robotización acelerada. Miles de millones en inversión, cientos de empresas y miles de máquinas operando demuestran que el proceso es irreversible.

Los robots humanoides aún no son masivos, pero la lógica económica —escasez de mano de obra, aumento de salarios y necesidad de precisión— hace que su llegada sea cuestión de tiempo.

El agricultor seguirá siendo el protagonista. Pero cada vez con más frecuencia trabajará junto a un asistente autónomo.

 
 
 

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