La Luna decidió acercarse para contemplar mejor a la bella Torrevieja… y el mar organizó un meteotsunami
- hace 1 hora
- 3 min de lectura

El 28 de agosto, la costa del sur de la provincia de Alicante vivió durante varias horas un espectáculo natural bastante insólito. En Torrevieja y Guardamar el mar se retiró visiblemente de la orilla, tras lo cual los socorristas izaron la bandera roja y prohibieron el baño. En la playa del Acequión, en Torrevieja, el agua retrocedió varios metros. Proyecto Mastral registró la inusual variación del nivel del mar y advirtió de que podían producirse nuevas oscilaciones a lo largo del día.
Pero Torrevieja fue solo un episodio de un fenómeno mucho más amplio.
Unos días antes, el 24 de agosto, en Santa Pola, el mar se retiró bruscamente en las zonas de Playa Lisa y Gran Playa, dejando al descubierto partes del fondo que normalmente permanecen bajo el agua, y después volvió hacia la costa. El agua llegó hasta la primera línea de viviendas y hasta la avenida Blasco Ibáñez, lo que llevó a la Policía a cortar temporalmente un tramo de la vía.
En Dénia, la situación resultó todavía más interesante para los propietarios de embarcaciones: el nivel del mar llegó a variar aproximadamente medio metro en solo cinco minutos, mientras que en la zona del puerto aparecieron fuertes corrientes que dificultaron la navegación.
En Xàbia, se observó un retroceso del agua de aproximadamente 10 metros.
Y después, el 28 de agosto, el fenómeno llegó a La Manga. En la zona sur el mar retrocedió unos 3–5 metros, mientras que en la parte norte, ya en el término de San Javier, llegó a unos 7 metros. Allí también se izó la bandera roja durante varias horas.
Es decir, ya no se trataba de una playa extraña en Torrevieja. El Mediterráneo estaba cambiando visiblemente de comportamiento en distintos puntos de la costa durante varios días.
¿Quién empujó al mar?
Los especialistas denominan este fenómeno meteotsunami, o rissaga. A pesar de su nombre amenazador, no se trata de un tsunami provocado por un terremoto. AEMET relaciona estos episodios con ondas atmosféricas y cambios rápidos de la presión.
El oceanógrafo Francisco López Castejón lo explica de una manera casi doméstica: cuando la presión atmosférica aumenta bruscamente, el aire ejerce una mayor presión sobre la superficie del mar y el nivel del agua desciende temporalmente. Después, el agua regresa. Según el especialista, estos fenómenos son conocidos en el Mediterráneo y el episodio actual destacó sobre todo por su rapidez: el cambio se produjo aproximadamente en 12 horas.
Otro especialista, Juan Beneyto, de Inforatge, relaciona las oscilaciones con cambios rápidos de presión y con el contraste entre masas de aire, en particular con la entrada de aire más fresco sobre una atmósfera que todavía conservaba el calor del verano.
¿Y qué pinta aquí la Luna?
Aquí la naturaleza nos deja una agradable oportunidad para discutir un poco.
El 28 de agosto hubo luna llena. La Luna y el Sol influyen realmente en las mareas, por lo que sería absurdo ignorar el contexto mareal de esos días.
Pero los especialistas no afirman que la luna llena fuera la causa del meteotsunami. El rápido movimiento observado del agua se explica principalmente por la influencia atmosférica.
Dicho de otra manera: la Luna podía estar perfectamente en el escenario. Pero, por ahora, no hay motivos para nombrarla como principal sospechosa.
El mar se fue, la gente sacó el móvil. Los socorristas sacaron la bandera roja
En Torrevieja y Guardamar, los socorristas prefirieron no comprobar experimentalmente hasta dónde podía regresar el mar. La empresa Eulen, responsable de la seguridad de las playas, recomendó desalojar las zonas de baño ante la posibilidad de una subida brusca del nivel del agua y la aparición de corrientes.
En Pilar de la Horadada y Orihuela Costa también se observó un descenso del nivel del mar, pero allí se mantuvo la bandera amarilla y se pidió a los bañistas que extremaran las precauciones.
En Dénia, la advertencia ya no era puramente teórica: las fuertes corrientes llegaron a dificultar las maniobras de las embarcaciones.
No hemos encontrado información sobre personas gravemente heridas como consecuencia del episodio del 28 de agosto en Torrevieja y Guardamar. Y López Castejón, al comentar el episodio de La Manga, tampoco lo considera especialmente peligroso si se actúa con prudencia: lo importante es no meterse en el agua cuando empieza a regresar, porque es entonces cuando pueden aparecer corrientes.
Y queda un último detalle.
AEMET recuerda que en julio de 2017 ya se habían registrado fuertes oscilaciones del nivel del mar en Santa Pola, La Marina de Elche, Torrevieja y El Campello.
Así que el Mediterráneo, aparentemente, no ha inventado nada nuevo.
Simplemente, de vez en cuando, decide cambiar varios metros las fronteras de su propiedad.
Eso sí: seguirlo cuando se retira, especialmente con bandera roja, sigue siendo una mala idea.






Comentarios