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Unas tablas muy especializadas

hace 4 minutos
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En el colegio CEIP Miguel Hernández de Orihuela, las familias han retirado las lamas de madera sueltas de una pérgola que llevaba meses generando preocupación por la seguridad de los niños.


La historia comenzó en primavera. Hubo avisos, inspecciones, refuerzos provisionales, el vallado de una zona peligrosa y el compromiso de tramitar urgentemente la reparación. El Ayuntamiento anunció contratos de mantenimiento para edificios escolares. Sin embargo, en octubre la pérgola seguía siendo un problema.

¿Cómo se explica semejante demora? Quizá la reparación fuera realmente compleja. Quizá hicieran falta especialistas, un presupuesto, autorizaciones, materiales adecuados y el cumplimiento de los procedimientos. El sistema municipal seguramente tendrá bastantes razones objetivas.


Y entonces llegaron las familias.


No abrieron un expediente administrativo urgente, no elaboraron un presupuesto ni convocaron una licitación. Se ocuparon de las tablas sueltas y las retiraron. Porque en ese patio juegan sus hijos, y la seguridad infantil no combina demasiado bien con la espera del siguiente documento.


La historia deja una lección sobre la especialización. Para los profesionales, según las explicaciones anteriores, el trabajo resultó tan especializado que necesitó tiempo y trámites. Las familias, sin un contrato específico ni un acta de finalización de obra, consiguieron hacer lo que consideraban necesario.


Por supuesto, retirar las lamas no es lo mismo que inspeccionar la estructura portante y realizar una reparación completa. Eso corresponde a profesionales. Pero precisamente por eso cabe preguntarse: ¿por qué no se ha llegado todavía a esa intervención completa?


Puede que existan explicaciones objetivas: procedimientos, presupuestos y la necesidad de contratar especialistas. Pero ahora lo importante no es explicar por qué se ha retrasado la reparación, sino indicar una fecha concreta para su finalización.

Las familias ya han retirado las tablas sueltas. El siguiente paso corresponde al Ayuntamiento: inspeccionar la estructura portante, determinar el alcance de los trabajos y dejar la pérgola en condiciones seguras.


Un buen final para esta historia no sería otra promesa, sino el día en que los niños puedan volver al patio con tranquilidad y sus familias dejen de preocuparse por esta pérgola.

 
 
 

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